domingo, 14 de julio de 2019

NIVEL NEÓFITO C/Nº4

17. EL PENSAMIENTO CUÁNTICO
  Viernes, 11 de marzo de 2011 - 09:49
Para entender este concepto es necesario primero comprender como piensa el hombre; para ello retomemos nuevamente la analogía de la computadora. Si bien es sabido que los equipos informáticos no piensan, la manera en que procesan los datos es muy similar a la nuestra, como ya explique en los seis primeros artículos. Supongamos que estamos navegando por internet visitando distintas páginas; cada vez que ingresamos a una de ellas, esta descarga su contenido (texto, fotos, vídeos, etc.) a la computadora para que esta pueda procesar los datos y mostrar en la pantalla el resultado final; estos datos se guardan en una carpeta que se llama “archivos temporales de internet”, que como el nombre indica, son temporales. Mientras permanecen en la máquina, estos archivos son usados para evitar el tener que descargarlos de nuevo cada vez que se visita la misma página y solo los que hayan cambiado o sido agregados desde la última vez son actualizados. Estos archivos se usan mientras se necesitan y luego de un tiempo son automáticamente eliminados, teniendo la computadora que volver a descargarlos cuando se visita la página nuevamente.

El hombre, o mejor dicho la unidad de carbono humano, también guarda los datos en una carpeta temporal después de haber pasado por cientos de filtros mediante los cuales el paradigma y los arquetipos en vigor adaptan la información recibida a la forma que menos haga conflicto con los conceptos preestablecidos y —al igual que sucede con la computadora— después de un tiempo el sistema se encarga de borrar esos datos de la carpeta temporal, de tal forma que cuando volvemos a recibirlos resulta que tenemos una interpretación y opinión completamente diferente a la que teníamos originalmente, como consecuencia, al no tener registro de comparación, nos pueden cambiar la historia sin que caigamos en la cuenta de que esto está sucediendo. Los datos procesados por el pensamiento común son lineales y sensoriales: todo es transformado en imagen y sonido, por lo tanto no llegan puros, sino después de haber sido procesados por el centro o parte intelectual y emocional de la unidad humano.

Fig.3-Pensamiento cuántico vs. pensamiento lineal   
 Ahora veamos como procesa los datos el pensamiento cuántico: primero los datos recibidos son mantenidos en su estado primordial, que es la energía, es decir que no son transformados en archivos que se puedan guardar y luego borrar, por lo tanto los filtros establecidos por paradigmas y arquetipos no tienen manera de hacer su trabajo. Tampoco son transformados en imagen y sonido, así que el centro intelectual y emocional no pueden procesarlos, la energía de los datos pasa directamente al cerebro cuántico y este reconoce el paquete de datos como lo que verdaderamente es, activando la función cuántica, razón por la cual los opuestos no tienen sentido, ni tampoco las dimensiones ni el tiempo, pues los datos no son catalogados antes de llegar, el pensamiento se conecta a la base de datos de la realidad general y compara información, descartando la incorrecta o errónea y dejando la valedera que automáticamente es grabada en el disco rígido para posteriores comparaciones.

Como podrán ver el pensamiento cuántico trabaja a nivel de energía: piensa todo como energía, procesa todo como energía, ve y escucha todo como energía, y la energía es lo único que no se puede manipular desde fuera, tiene que ser desde dentro, pero eso será otra historia para otro momento. A partir de ahora tratemos de pensar todo como energía, de esta forma tendremos alguna probabilidad de que algo de ella logre llegar pura y veamos así un atisbo de la verdad.
18. LA TECNOLOGÍA IMPOSIBLE
  Sábado, 12 de marzo de 2011 - 02:16
Cada generación nace y crece en un contexto social diferente: política, economía, costumbres, avances científicos, tecnológicos, etc. Todo este conjunto forma parte del mundo que experimentan desde pequeños aquellos que pertenecen a esa determinada generación, siendo para ellos natural todo lo que les rodea. Una persona nacida en la década de los noventa (1990), no tendrá ningún problema en —por ejemplo— aceptar, comprender y usar una computadora, pues es tan común para ella como la televisión para una que nació en la década de los cincuenta (1950), porque nació y creció junto con ella; pero… ¿Es realmente la tecnología que nos rodea y que vemos tan común, algo para pasar por alto? 

Cuando hace ya tiempo me hice esa pregunta comencé a interesarme por la historia, fabricación y funcionamiento de algunas de esas tecnologías, que extrañamente, no me llegaban a cerrar del todo. Una de las más enigmáticas para mí era el llamado microchip; no voy a describir su historia, pues pueden encontrar la "historia oficial" en internet, pero si voy a centrarme en su fabricación y funcionamiento, que como voy a exponer, es una “tecnología imposible”.

El microchip, es un circuito integrado formado por componentes electrónicos como transistores, resistencias, capacitores, diodos, etc., que cumple una función determinada de procesamiento de datos. Ahora bien, cuando hablamos de micro, hablamos de medidas en micrones, siendo un micrón  la milésima parte de un milímetro (1 x 10-3 mm). Un microchip de un teléfono celular puede tener el tamaño de la cabeza de un alfiler; por ejemplo, los microprocesadores actuales tienen el tamaño de una uña del dedo meñique y albergan en su interior nada menos que seiscientos millones (600.000.000) de transistores por núcleo, eso quiere decir que un procesador Intel i7 de cuatro núcleos tiene dos mil cuatrocientos millones (2.400.000.000) de transistores en un espacio de —a lo sumo— un centímetro cuadrado (1cm²), no hablemos de la tecnología necesaria para su fabricación, pues la separación entre componentes es de treinta y dos nanómetros  (32nm) . Un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro, o sea es inimaginable. 

Concentrémonos ahora en el diseño del circuito: este tiene que ser diseñado por uno o varios ingenieros electrónicos antes de ser construido, supongamos que el diseño y ubicación de cada elemento (por ejemplo un transistor) demore en el tablero un (1) minuto, para finalizar el circuito se necesitarían 4566 años ininterrumpidos de trabajo solo para el diseño. Ustedes dirán: “si, pero hay programas informáticos que reducirían notablemente ese tiempo”, pero... ¿y el diseño del primero? estamos entonces ante una singularidad, ¿quién fue primero, el huevo o la gallina? Sumemos a esto el que nadie sabe en realidad como se construyen y como trabajan, además del hecho que solo una persona tiene permitido el ingreso al lugar donde se fabrican y que este está catalogado como de máxima seguridad. Podría seguir enumerando más enigmas pero como ejemplo es suficiente.

Con esto quiero mostrar y decir que el microchip —al igual que otras tecnologías que vemos tan comunes— no fue inventado ni diseñado por el hombre. Cuanto más lo analicemos, más veremos que se trata de una tecnología imposible. Saquen ustedes sus propias conclusiones, si esta tecnología existe y se conoce, es seguro que ya es obsoleta comparada con la que mantienen en secreto y no dan a conocer, igual pasa con muchas otras tecnologías de las que se habla tanto en estos tiempos, como H.A.A.R.P (High Frequency Active Auroral Research Program) o Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia, tan relacionado ahora con las llamadas “armas climáticas” causantes de huracanes, terremotos y otros acontecimientos. Con esto no quiero decir que dude de la causa de tales fenómenos, pero seguramente nos entretienen con el H.A.A.R.P mientras usan otras armas mucho más poderosas y efectivas. La tecnología imposible está entre nosotros: la tenemos en nuestras casas, la llevamos en nuestros bolsillos, está en muchos de los productos que adquirimos y hasta en nuestros alimentos, y sin embargo no nos damos cuenta de ello. Por si fuera poco, además no nos pertenece, tal vez tendrán que preguntarse algún día a quien le pertenece y estar preparados para una inesperada respuesta.

19. LOS PRINCIPIOS CUÁNTICOS
  Sábado, 12 de marzo de 2011 - 13:17
La máxima "divide y reinarás" o "divide y vencerás", es atribuida al emperador romano Julio Cesar (100 a.C. - 44 a.C.); también a Nicolás Maquiavelo (1469-1527) quien la utiliza en su tratado de doctrina política titulado El Príncipe, publicado en 1513, y hasta le ha sido atribuida a Napoleón Bonaparte (1769-1821).

En realidad esta frase no le pertenece a nadie, porque solo es la manipulación de una ley del universo cuántico que dice: "Todo tiene que ver con todo". Ahora entraremos en la parte más profunda del engaño y la manipulación de la ilusión de la realidad. Esta última se consigue a través del aprovechamiento del pensamiento lineal y basado en opuestos (bueno .vs. malo, permitido .vs. prohibido, etc.) unido a la escasa o nula capacidad de pensar cuánticamente con la que funciona la unidad humano, logrando se esta manera separarnos, confundirnos, ocultarnos información y mantenernos dormidos y mansos, como corderos en un corral.

La unidad de carbono humano ve en esta idea "divide y reinaras" solo la interpretación superficial y literal, empleada y puesta en funcionamiento en todo ámbito sociocultural, político, religioso, económico, social, etc., lo que no puede ver es como trabaja en la profundidad del pensamiento tridimensional del hombre. Lo que realmente hace “divide y reinarás” es dividir todo lo indivisible, o sea que si el pensamiento cuántico dice que “todo tiene que ver con todo”, el pensamiento lineal lo procesa como “nada tiene que ver con nada” porque es el opuesto que le corresponde. 

Veamos un ejemplo práctico para comprender el concepto: supongamos que dos personas están hablando de religión, las dos profesan el mismo culto pero tienen opiniones diferentes sobre la interpretación de determinada frase o acontecimiento; esto sucede porque ninguna de las dos relaciona lo religioso con el contexto general, porque para el pensamiento lineal, la religión no tiene nada que ver con —por ejemplo— la política, la historia, la ciencia, la tecnología, etc., etc., etc., logrando de esta manera aislar en sectores específicos cada idea o acontecimiento, evitando así que el individuo vea la totalidad, y ocultando de esta manera la verdad. Todo principio cuántico está oculto de la mejor forma que se puede ocultar algo, que es poniéndolo a la vista de todos, al fin y al cabo no tenemos capacidad de procesamiento de datos para darnos cuenta. Hermes Trismegisto , en su obra “El Kybalión”, expuso algunos de ellos de una forma que también resultan malinterpretados por la mayoría, porque no es el principio en si lo que importa, sino su forma de expresión unidimensional, de una interpretación tridimensional de una ley cuántica adimensional; en otro momento hablaremos de las dimensiones para poder luego explicar bien esto. Por ahora es suficiente con que entiendan el concepto general y este es que las leyes cuánticas son usadas para manipular nuestra realidad subjetiva a través de la ilusión de la realidad.
20. CONOCIENDO AL ENEMIGO
  Domingo, 13 de marzo de 2011 - 12:38
En el siglo VI antes de Cristo, Sun Tzu  escribía "El arte de la guerra" y en una de sus estratagemas enfatizaba en la importancia de conocer al enemigo; él escribía:

«Si conoces al enemigo y te conoces a ti, no necesitas temer el resultado de cien batallas. Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada victoria ganada, sufrirás también una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, por cada batalla peleada, sufrirás una derrota» 

Les aseguro que ellos  se conocen y nos conocen perfectamente, en cambio nosotros creemos que nos conocemos y directamente no los conocemos. Siguiendo el pensamiento de Sun Tzu expuesto en el párrafo anterior, nos encontraríamos en el tercer caso: «por cada batalla peleada, sufrirás una derrota », lo bueno es que estamos empezando a conocernos, pero cuando se habla de “conocerse” el error es creer que es en lo particular. Si bien este conocimiento nos sirve a cada uno de nosotros como individualidad, no tiene ninguna importancia para el caso que nos compete, al contrario nos separa aún más, porque comienzan a actuar los opuestos: “yo me conozco y usted no”. Tenemos que conocernos en la generalidad, como especie, o mejor todavía: como unidades de carbono. 

Lo primero que tenemos que saber es que ya nacimos en desventaja, nacemos con el "pecado original" según nos dicen nuestros religiosos, pero… ¿qué es realmente el pecado original? la respuesta oficial es “haber desobedecido y haber probado el fruto prohibido del árbol del bien y del mal”; escondida en esta analogía está la respuesta, como siempre a la vista de todos. Nacemos con la programación de los opuestos (“...del bien y del mal”) es decir la dualidad que separa todo pensamiento y que ya expliqué en páginas anteriores. Si bien la programación de los opuestos es una desventaja, también es una ventaja, porque podemos conocerlos a ellos gracias a este relato. El Génesis dice que la serpiente tentó al hombre para que probara del fruto prohibido, pero también nos dice algo sobre ellos, «ahora es como uno de nosotros, conoce el bien y el mal, no sea que coma del árbol de la vida y viva para siempre» quien incita a cometer el pecado, o en otras palabras, quien programa a la unidad humano, es una serpiente, un reptil, por lo menos en ese momento hace miles de años una parte de ellos también trabajaba con los opuestos, y temen que la unidad humano coma del “árbol de la vida”, a partir de esto podemos deducir su naturaleza reptiliana, (y enfatizo "naturaleza", no condición) y que también nos temen. Que todavía trabajen con los opuestos no sabemos, lo más probable es que no. No digo con esto que nuestros creadores son nuestros enemigos, digo que nuestros programadores lo son, y nuestros programadores son los amos del mundo, porque el mundo les pertenece a ellos, y nosotros formamos parte del mundo. 

No se confundan, todo esto no se refiere al concepto de Dios que ustedes conocen, traten de pensar de forma cuántica para poder procesar esto correctamente, queda por ver en otro momento lo del “árbol de la vida”, pero se necesita avanzar un poco más para poder comprenderlo, entonces sí podrán ver la relación con nuestro creador, pero el verdadero, no el profesado. Por ahora vayamos conociendo al enemigo y a nosotros mismos, si bien no lo conocemos directamente, conocemos a sus representantes, los de tercera y cuarta línea , estos últimos son como nosotros, por tanto conociéndonos a nosotros los conocemos a ellos, y eso es una gran ventaja en este ajedrez. Empecemos primero por nosotros para poder igualarnos en oportunidades, y después avancemos para conocerlos más profundamente a ellos y poder recién comenzar la batalla, por lo menos con hidalguía, y ya veremos qué pasa después.
21. EXPLICANDO LAS DIMENSIONES
  Lunes, 14 de marzo de 2011 - 12:47
Es necesario comprender que son, cómo percibimos y cómo interactúan con nosotros las dimensiones, trataré de explicarlo de la forma más clara posible, soy consciente de que es un tema complejo, aunque no lo parezca. Estamos acostumbrados a resumir su naturaleza en ancho, largo y alto, simplificación suficiente para un uso común y cotidiano, pero en este caso este concepto básico, no nos aporta la comprensión suficiente para nuestro propósito.

Comencemos imaginando a un ser consciente, un simple punto ‘.’ ubicado en el espacio, este punto no tiene dimensiones, ni ancho, ni largo, ni alto, y se puede decir entonces que es adimensional. En un momento dado ese punto comienza a moverse, su movimiento en el espacio va formando una línea, que como todos ustedes saben es una sucesión de puntos, esta línea —también consciente— vive en un universo unidimensional donde todo lo que puede ver son líneas, porque no hay ni largo ni alto, y desconoce por completo que existen otras dimensiones. En un momento esta línea comienza a moverse de forma perpendicular por el espacio y su movimiento forma entonces un plano, que como saben es una sucesión de líneas, ese plano puede verse como un universo de dos (2) dimensiones (bidimensional) donde sus ocupantes viven conociendo solo el ancho y el largo, todo lo que ahí habita son figuras geométricas, solo planos de distintas formas y tamaños. Ahora imaginemos que uno de esos planos comienza a moverse en el espacio también de forma perpendicular, su movimiento forma ahora un cuerpo, que como saben es una sucesión de planos. Todos los habitantes de ese universo tridimensional son cuerpos geométricos, y conocen tanto el ancho, como el largo y el alto; en un universo como ese vivimos nosotros.

Como habrán observado, el movimiento de un cuerpo en el espacio se percibe como tiempo. El ir desde un punto (A) a un punto (B), demora una (X) cantidad de tiempo, así que podemos decir que el tiempo es como percibimos la dimensión directamente superior, el tiempo no es una dimensión en sí misma como se cree, sino la percepción tridimensional de la cuarta dimensión.

Veamos ahora como se perciben e interactúan estas dimensiones. Tomemos como ejemplo un cuerpo tridimensional cualquiera, en nuestro caso una botella, que pondremos a atravesar las dimensiones inferiores y observar los resultados. En primer lugar, los seres del universo bidimensional verían aparecer un círculo (cuerpo de la botella), que cambiaría de tamaño inexplicablemente mientras la botella lo estuviera atravesando (garganta de la botella), y que iría reduciendo su circunferencia de a poco (pico de la botella), hasta desaparecer de golpe, tan misteriosamente como apareció. 

Por otra parte, los habitantes del universo unidimensional verían aparecer una línea infinita, pues estarían mirando un plano de forma perpendicular, que al ser un círculo no tendría principio ni fin al recorrerlo por su línea de circunferencia. Después de un tiempo, cuando la botella terminara de pasar, la línea también desaparecería súbita y misteriosamente. Ninguna de las dimensiones comprenderá en realidad que es una botella tridimensional porque no pueden ver la totalidad del cuerpo. 

Por último, en el universo adimensional las cosas cambiarían radicalmente, pues el punto formaría parte tanto de la línea como del plano y el cuerpo, siendo nada y todo a la vez, entonces la percepción sería atemporal y adimensional, pues la botella para el punto lo sería todo. También la botella se vería muy distinta desde las dimensiones superiores que nosotros no conocemos, pues estaríamos acercándonos a universos cuánticos, donde el espacio y el tiempo pierden todo su sentido. Por eso, cuando hablé de los principios cuánticos dije que eran “una interpretación tridimensional de una ley cuántica adimensional”

Espero haber podido explicar esto de una forma comprensible; traten de analizarlo de forma visual, es necesario su asimilación para entender información posterior, que de otra manera complicaría su asimilación. Todo es más complicado todavía, pero es suficiente que entiendan solo esto por ahora.

Sektorl
COLABORAR CON DDLA

El botón de Whatsapp funciona solo en dispositivos móviles

Comienza a escribir y presiona Enter para buscar