miércoles, 24 de mayo de 2017

El poder de la palabra 5×07 – Atentamente

Atentamente

La observación es el método de aprendizaje por excelencia, siendo el vehículo que posibilita la obtención de información, el descubrimiento y finalmente la certeza. Toda investigación, ya sea científica o filosófica, personal o colectiva, se basa en una buena dosis de observación, con el estudio de sus causas y consecuencias, de su origen y su finalidad.

Es la observación la que capacita para confirmar o desmentir las ideas y creencias, lo ficticio y lo teórico, posibilitando así el crecimiento y la expansión con cada descubrimiento validado por la experiencia. El problema es que es que no siempre estamos atentos, sino que la mayor parte del tiempo nos suceden las cosas, nos pasan y reaccionamos, pero pocas veces observamos y aprendemos. La observación precisa de un estado de atención que capte y recoja lo que pasa en el exterior, pero también en el interior, tanto los acontecimientos externos como los internos, como son los pensamientos, las emociones, los impulsos que se gestan y la causa que los mueve. Solo que esto no suele ocurrir porque la mayoría del tiempo estamos distraídos.

La distracción es una desviación de la atención sobre el objeto que nos mueve. Puede ser algo totalmente mecánico, incorporado por carecer de costumbre y disciplina, pero también por falta de interés y motivación en lo que hacemos, siendo atraídos por otros objetos y deseos. Por supuesto, la distracción también es usada como medio de estrategia y manipulación para desviar nuestra atención de lo que verdaderamente importa, ofreciéndonos carnazas que atraigan nuestra atención. Pero, más importante si cabe, son las distracciones que provienen de nuestros propios pensamientos, emociones y fantasías que nos llevan a la distracción y a la fascinación: nuestras penas y alegrías, nuestros ocultos deseos, nuestro sueños fantasiosos, nuestras decepciones y nuestra vanidad.

De la distracción se ha construido todo un mundo de entretenimiento y aspectos lúdicos-festivos, en parte para ocupar el espacio de tiempo libre que sirva como válvula de escape a las muchas horas de obligaciones y trabajo, pero también para mantener a las masas ajenas a lo que importa, quedando reducida la existencia a “trabajo, pan y circo”, mientras las élites hacen y deshacen a su antojo.

La distracción, por tanto, es algo que nos atrae dejando de prestar atención a lo que se debiera, en este caso, a sí mismo y su interacción con el mundo que le rodea. Pero conviene matizar la distracción con los momentos de relax y de ocio buscados adrede, pues se puede salir a pasear o ver una película y disfrutar con plena atención. Es la actitud la que marca la diferencia y la elección de lo que decidimos hacer con nuestro tiempo, en vez de dejarnos entretener y distraer de forma mecánica e inconsciente.

A menudo la mayor de las distracciones está en nuestra propia mente, con nuestras preocupaciones, con nuestras heridas, con nuestros miedos, con el peso de nuestro pasado y el temor al futuro; todo lo cual nos hace malograr el presente, ignorando que cada nuevo problema o situación trae consigo posibilidades de cambio, de aprendizaje y de superación.

Por otro lado, todos sabemos que una distracción puede resultar fatal, por ejemplo cuando vamos al volante de un vehículo, y también sabemos que cuando no hacemos alguna tarea con la debida atención, hemos tenido que volverla a repetir. Esto ocurre principalmente por la evasión de nuestros pensamientos con el momento presente, cuando la atención no se centra en la acción, cuando la lógica de la sencillez nos dice: cuando camines, camina; cuando comas, come; cuando hables, habla; y cuando escuches, escucha.

Sin la atención presente y la observación consciente, ¿cómo habría auto-conocimiento, cómo habría crecimiento o expansión, cómo se puede captar y manejar energías, cómo mantener una intención y un propósito, si cualquier distracción nos desvía del camino y nos lleva a la perdición?. Todo el trabajo de construcción se basa en la atención, pues sin ésta no hay aprendizaje ni posibilidad de superación.

La observación y el estado de atención consciente, aunque al principio nos parezca difícil de mantener, es algo que se incorpora y acrecienta con la práctica, convirtiéndose en el estado natural de un ser humano viviendo su presente, atentos a cualquier pensamiento y emoción, palabras y actos, descubriendo sensaciones, captando energías y disfrutando del momento. Pues cada momento es único, no existe otro igual, y éste pasará inadvertido si nos coge distraídos, o nos entregará su regalo (presente) si lo sabemos atender y apreciar.

Ángel .º.

Programa completo






Sektorl

0 comentarios :

Publicar un comentario

Muchas Gracias por su aporte

Colaborar con DDLA
https://www.paypal.me/DDLA.