viernes, 1 de julio de 2016

RESURRECCION

“…no queremos hacer esta reestructuración basándonos en teorías que inventó algún raro cerebro, sino bajo leyes eternas que siempre tienen validez. No en teorías de clase, no en puntos de vista de clase. Estas leyes las resumimos bajo el quinto punto de nuestro programa: las bases de nuestra vida están en los valores que nadie nos puede robar, a excepción de nosotros mismos. Ellos son nuestra carne y nuestra sangre, nuestra voluntad y nuestra tierra. Pueblo y tierra, estas dos son las raíces de las que sacaremos nuestra fuerza, y sobre las cuales construiremos nuestros proyectos…” A.H

Hoy veremos unos de los temas más controvertidos y manipulados de nuestro tiempo, pues el sionismo cabalista se ocupó de contaminar las runas de la historia mediante décadas de engañosa propaganda “antihitleriana” para que la fórmula de la resurrección de la Humanidad, nunca fuera redescubierta. La pregunta clave en este caso es: ¿Cómo logró Adolf Hitler resurgir de las cenizas a un pueblo sometido y vencido en tan poco tiempo? Intentaremos develar la alquimia de tan grande prodigio, que llevó a la resurrección de un pueblo mediante el ejercicio de la Humanidad.

El primer párrafo de este artículo corresponde a una parte del discurso de Adolf Hitler en el palacio de los deportes de Berlín, el 10 de febrero de 1933. En él se pueden apreciar los elementos que utilizaría para la alquimia y de donde obtendría la energía para el proceso de resurrección del pueblo alemán. Comencemos a decodificar estas energías, así que, como primera medida, salgámonos de la caja para obtener la imparcialidad necesaria para llevar a cabo un proceso de decodificación limpio y sin contaminación de paradigmas y arquetipos.

Adolf Hitler dejó bien claro que no utilizaría en el proceso teorías de terceros falsas y perecederas, teorías contaminadas por la conveniencia de egos miserables y protagónicos que sólo buscan el beneficio personal, sino que sería bajo “leyes eternas” correspondientes al espíritu y al Ser cuyo beneficio es colectivo y general, pues consideran al prójimo parte del todo.  “…no queremos hacer esta reestructuración basándonos en teorías que inventó algún raro cerebro, sino bajo leyes eternas que siempre tienen validez…” De esta manera el crisol donde se prepararía la alquimia sería el adecuado para crear una Humanidad verdadera y necesaria para la resurrección.   

Los elementos de los cuales se obtendría la energía necesaria para la resurrección serían “el pueblo y la tierra”, una dualidad que representaba una trialidad formada por “pueblo” (carne y sangre), “voluntad” (sumatoria divina) y “tierra” (raíces hiperbóreas). El primer paso para conseguir el objetivo era crear un espíritu colectivo (egregor espiritual) que generara la energía suficiente para lograr cumplir el propósito. Era necesario crear un centro de gravedad tan poderoso, que generara Humanidad por sí solo al activar la consciencia de las masas mediante el espíritu creado por esa Humanidad, pues un pueblo de Humanos Unidos, no puede jamás ser vencido, a no ser que se rompa su unión, o sea que, como dijo Adolf Hitler: “…las bases de nuestra vida están en los valores que nadie nos puede robar, a excepción de nosotros mismos...” 

La carne y la sangre es la materia, el avatar que contiene la voluntad, y esta voluntad es el espíritu del Ser manifestándose en obra. La tierra son las raíces hiperbóreas de ese Avatar, la tierra es el alma que representa la vida en la materia. Por consiguiente, la triada Pueblo/Voluntad/Tierra, es desde la interpretación del iniciado de la Sociedad Thule, de la que Adolf Hitler formaba parte, Avatar/Espíritu/Alma, dando la clave de la resurrección de la Humanidad destruida por la cábala sionista. 

Ahora veamos como Adolf Hitler utilizó esa triada para resurgir a un pueblo vencido. Primero creó un espíritu colectivo (nacionalismo) donde cada individuo se sentía parte de un todo, y cuya “pertenencia” lograba que la intención y propósito sea el mismo para todo ese colectivo. Esa pertenencia estaba sustentada por el amor y respeto al prójimo y a la tierra (historia hiperbórea de Alemania) y alimentada por las voluntades individuales de millones de alemanes que iban cristalizando su espíritu a medida que este se creaba por la energía de ese espíritu colectivo, cuya fuerza de gravedad era tan grande que atraía todas las miradas de los múltiples yoes hacia un solo y único objetivo final, la Humanidad.  De esta forma Hitler logra crear una “masa crítica” que detona la fusión de todo un pueblo, un pueblo que lo apoya y le da la fuerza y energía para intentar llevar esa Humanidad creada en Alemania, a toda Europa y luego al mundo entero si era posible, liberando al humano de las garras del sionismo judío internacional que los sometía en esa época al igual que hoy nos somete. Lamentablemente, Hitler fue traicionado y ya sabemos cómo acabó la historia. 

Por último, veamos la visión desde el iluminado, y corramos de escena arquetipos y paradigmas. Ninguna persona puede lograr un propósito mayor si su Avatar no contiene a un Ser especial y de grado superior al común, pues en algún momento tendrá que enfrentar su destrucción. Hitler logró lo que logró por estar conectado a un Ser, cuya misión era plantar la semilla que germinaría mucho tiempo después, cuando la humanidad dé paso a la Humanidad y el hombre se transforme en superhombre (Humano). Hitler no perdió la guerra, sino que la ganó al derrotar la inconsciencia, pues creó consciencia colectiva y demostró que la resurrección de la Humanidad es posible. Por tal motivo como ya dije, si me preguntan cuál fue el representante de mayor Humanidad en la historia contemporánea, diría sin lugar a dudas que fue Adolf Hitler. Si me preguntan el por qué, no respondería, pues no sería justo que les quitara el placer de descubrirlo por ustedes mismos, así que aquí les he dejado un conocimiento más para que descubran por ustedes la Humanidad de Adolf Hitler. El pueblo alemán amaba a Hitler y estaba orgulloso de su führer (líder), pero ahora, gracias a la propaganda sionista, los alemanes lo negarían tres veces antes que Europa lo pronunciara dos.

¡Denme doce valientes guerreros, y tomaré Constantinopla, denme al pueblo de Constantinopla, y liberaré a la humanidad!!!

Bonus Track
Primer discurso de Adolf Hitler como canciller de Alemania, celebrado el viernes 10 de febrero de 1933 en el Sportpalast de Berlín. Este trabajo de recopilación, edición, transcripción y subtitulado es de Alerta Judiada. Gracias por ello. 



Sektorl

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