miércoles, 8 de noviembre de 2017

AMFI

En matemáticas se denominan funciones inversas a aquellos algoritmos que reflejan la función original (como un espejo) resolviendo el valor inicial de un cálculo ya efectuado, por ejemplo, la función inversa más básica es la división, que es la contraparte de la multiplicación.  3 por 3 es igual a 9 y 9 dividido 3 es igual a 3. Pondré otro ejemplo para que comprendan mejor el concepto de la función inversa. La función potencial es aquella donde un número (a) cualquiera, se eleva a la potencia (x) multiplicándose por sí mismo tantas veces como esta potencia lo indique. Por ejemplo, tres elevado al cubo (3³), cuyo resultado es 27 (3x3) = 9 => (9x3) = 27, su función inversa es la raíz, en este caso la raíz cúbica del resultado de (3³), que es 27. La raíz cubica de 27 da como resultado 3 que es la base de la función original (3³).


En este caso la raíz cúbica pregunta ¿Qué número elevado al cubo da como resultado 27? Generalizando, esta pregunta sería: ¿Cuál es el número que elevado a la (x) da como resultado la base (a) de dicha potencia? Hay muchas funciones inversas, pero como esto no es una clase de matemáticas sino de energías, las expuestas valen como ejemplo y comprensión de como funciona el proceso inverso de una función matemática. Ahora veremos cuáles son y cómo funcionan nuestras propias funciones inversas o “Algoritmos Mentales de Flujo Inverso” (AMFI) y las energías comprometidas en dichos procesos mentales internos. Antes de continuar recomiendo como mínimo la lectura de los artículos, VAETSUPRAMENTAL y CEREBRO Y MENTE 

El pensamiento es el nexo entre el cerebro y la mente. Pensar es anexar con burbujas mentales propias o ajenas decodificando información pasada o futura. Uno nunca piensa en presente, siempre lo hace en pasado o en futuro, pues es imposible pensar en el ahora porque la información que captan nuestros sentidos aún no está catalogada en el mental, sólo está registrada por la observación y en algunos casos, por la atención. Cuando uno piensa en pasado, está en vaet (0-) recordando y cuando uno piensa en futuro está en vaet (0+) imaginando. Recordar es un proceso de recuperación de burbujas mentales ya grabadas, e imaginar es un proceso proyectivo de posibles burbujas aun sin grabar. Recordar no implica gasto energético pues el suceso ya fue manifestado, pero imaginar si, porque se está analizando posibles futuros alternativos (ecuación de elección) de un suceso que aún no se manifestó. Tenemos entonces una función inversa, un Algoritmo Mental de Flujo Inverso en el proceso de pensamiento entre el recordar y el imaginar, donde el flujo de pensamiento se dirige hacia el pasado, o hacia el futuro desde el punto de anclaje del presente. 

Según ese pensamiento sea orientado hacia el pasado o hacia el futuro, el recordar o el imaginar, se involucra el centro emocional o el centro intelectual según el caso. Ambos centros están supeditados al AMFI correspondiente produciendo exo y endo energías que producen otras funciones inversas, como la añoranza en el caso del recuerdo, y la fantasía en el caso de la imaginación. El recuerdo es un proceso pasivo, la mente no tiene gran actividad y la imaginación es un proceso activo, la mente tiene mucha actividad. Por tal motivo no es aconsejable imaginar cuando uno se dispone a descansar, pues no podrá conciliar el sueño al tener la mente activa, sin embargo, recordando situaciones pasadas el sueño llega de forma natural, pues la mente esta en reposo y el mental no tiene gran actividad.

Cuando la imaginación utiliza el centro emocional en vez de utilizar el intelectual, esta se puede transformar en otra AMFI muy peligrosa, porque consigue reemplazar parte de la realidad al modificar los recuerdos por otros más acordes a los deseos del ego. Esta función es la fantasía, y su inversa es la añoranza. Ambas tienen un vaet de doble carga, (+/+) para la fantasía y (-/-) para la añoranza logrando un estado de desequilibrio energético en la ecuación del algoritmo mental de flujo. Los recuerdos del pensamiento son sesgados, nunca completos y casi siempre son los mismos, pues uno recuerda situaciones y sucesos específicos llamados Recuerdos Índice de Sucesos (RIS) Son los puntos fijos del algoritmo mental de flujo. Si uno quisiera recordar algo que no recuerda, debe situarse primero en el RIS correspondiente al punto temporal/espacial del suceso e ir avanzando o retrocediendo desde ahí. Esto se logra más fácilmente mediante la hipnosis, pues el estado inducido de la hipnosis logra aislarse de la observación del presente y de la imaginación del futuro poniendo en el RIS toda la atención como si fuera el ahora.

Para finalizar esta escueta, acotada e incompleta exposición de algoritmos mentales de flujo inverso me gustaría dejar claro cuál es el único algoritmo mental que no tiene función inversa, pues el mismo algoritmo es en sí una paradoja irresoluble. Este algoritmo mental de flujo es el recuerdo del futuro, del que ya hablé y desarrolle hace tiempo. El hoy, vivido en el presente, es el mejor recuerdo del futuro que existe, porque la consciencia es atemporal, si se la deja en reposo, sola se expande hacia el futuro recordando lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos. No estaría de más darle una repasada al concepto y ponerlo en práctica de vez en cuando. Vivir en el presente recordando el futuro, es la mejor manera de pensar en el mañana sin que el pasado nos condene. .º.Nmcncndlqdiycaum.º.  
      

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