sábado, 12 de agosto de 2017

SELECCIONES


Almuerzan hoy con la Señora Mirtha Legrand

Lejos estamos del poder mediático de Mirtha Legrand y sus mentores sionistas - Romay y Yankelevich - Somos la naturaleza opuesta del demonio de Jorge Lanata y sus secuaces, así también opuesto al suyo es nuestro alcance en los medios. No manipulamos la información y es nuestro interés supremo alcanzar el bienestar que da la Libertad de los Seres Humanos. Somos David contra Goliath. Debemos luchar continuamente contra nuestra programación y contra el bombardeo de energías nefastas de estos grandes monstruos del mal. Vemos como los demonios envenenan, matan, torturan y engañan a sus víctimas humanas porque camuflados como humanos, no lo son. A través del mental se hicieron de cuerpos humanos que se entregaron por sus 15 monedas de fama, por eso el ego es tan peligroso. Vemos como los Movimientos Humanos son difamados, destrozados, como intentan constantemente y sin descanso aniquilarlos de raíz ... pero no pueden. Eso es lo que tiene la consciencia que lo que se gana no se pierde ni se pudre, porque es Vida. Late. Ese latido es cada vez más fuerte...

Como mostrarle la verdad a los ojos que no quieren ver. No podemos como grupo, como especie, como generalidad seguir apoyando a los demonios, a los reptilianos, a los políticos corruptos, a los Estados Unidos, a la Unión Europea, a los dueños de la Prensa o la Televisión, al Papa y al rey.  Llámenlos como quieran, todas las palabras nombran a los mismos, son siempre los mismos. El nombre de algo no cambia su naturaleza. Los medios de comunicación cada día más sangrientos, donde el titular siempre se lo gana un asesino o cualquier artista miserable y casi nunca un Humano de Honor. Hollywood, Google, Facebook, Amazon, Youtube como todo lo anterior que enumeré tienen nombres y apellidos. Todos pertenecen a la élite judía internacional. Esto es abrumador pero cierto. Los judíos sionistas responden al mal en este universo dual, y se les nota. Deben estar fuera del poder, nosotros no queremos otra cosa que retirarles nuestra energía con la que se alimentan y nos maltratan, nada más.
"¿Qué tipo de guerra suponen los civiles que luchamos en todo caso? Disparamos a prisioneros a sangre fría, limpiamos los hospitales, los botes salvavidas, matamos o maltratamos a los civiles enemigos, acabamos con los heridos del enemigo, echamos a los heridos junto con los muertos en las fosas, y en el Pacífico hicimos hervir la carne de los cráneos enemigos para hacer ornamentos en las mesas de novios, o tallamos sus huesos para hacer abridores de cartas. Sobrepasamos nuestro bombardeo de saturación y la quema de civiles enemigos dejando caer las bombas atómicas en dos ciudades casi indefensas, (las únicas cristianas) poniendo todo eso en un registro histórico de tiempo para una matanza masiva instantánea. Como vencedores nos privilegiamos para procesar a nuestros antagonistas derrotados por sus "crímenes contra la humanidad"; pero debemos ser bastante realistas para apreciar que, si fuésemos llevados a juicio por romper leyes internacionales, seríamos encontrados culpables en una docena de veces. Luchamos una guerra deshonrosa, porque la moralidad tiene una baja prioridad en la batalla [...] Les he preguntado a los soldados combatientes por ejemplo a los hombres, porqué ellos -o en realidad nosotros- regulaban los lanzallamas de tal manera que los soldados enemigos ardieran, para morirse lenta y dolorosamente, en lugar de matarlos de una vez con una explosión completa del aceite ardiente. ¿Fue porque ellos odiaban al enemigo tan a conciencia? La respuesta invariablemente era: 
'No, nosotros no odiamos a esos pobres bastardos en particular; nosotros sólo odiamos la totalidad de la asquerosidad y tenemos que sacarlo en alguien.' 
Posiblemente por la misma razón, mutilamos los cuerpos de los enemigos muertos, cortando sus orejas y dando de puntapiés para sacar sus dientes de oro para el recuerdo, y los enterramos con sus testículos en sus bocas, pero tales flagrantes violaciones de todos los códigos de la moral alcanzan los reinos inexplorados de la psicología de guerra." 
- Edgar L. Jones; Veterano de la Segunda Guerra Mundial. En Atlantic Monthly, febrero de 1946.
Almorzando con Mirtha Legrand están los demonios, devorando la cabeza y el corazón de nuestros hijos. ¿Nos vamos a sentar a la mesa?  La democracia es demoniocracia, y en todos los países del mundo es igual. Los que perpetran estragos tienen nombre y apellido. Los que vamos a cambiar todo esto también. Somos millones. Alisten sus espíritus. Ha llegado el tiempo de renacer.


¡Sieg Heil Humanidad! Libertad Para Los Seres Humanos

Sektorl

0 comentarios :

Publicar un comentario

Muchas Gracias por su aporte

Colaborar con DDLA
https://www.paypal.me/DDLA.