martes, 22 de agosto de 2017

BASURA

El planeta tiene un proceso de reciclaje natural de desechos orgánicos, sean vegetales, animales o escatológicos que transforma a los mismos en humus, abono y nutrientes para la tierra. De esta forma el ciclo de Kumar se completa y se lleva a cabo mediante una octava repetitiva de procesos biológicos y energéticos motores e instintivos nativos del planeta, donde se logra mantener el equilibrio de la ecuación tierra-biosfera de forma impecable. Durante miles y millones de años este proceso funcionó a la perfección, hasta que los demonios reemplazaron naturalidad por artificialidad y todo se desbarrancó. 

A partir que el sistema cabalista de los demonios remplazó al hiperbóreo de los Humanos, la ecuación se desequilibró completamente, porque los desechos se convirtieron en basura, siendo ésta el desperdicio no natural de la sociedad de consumo actual. Petróleo y sus derivados, compuestos electrónicos e industriales varios y cantidades descomunales de productos no degradables que el planeta no puede procesar y que diariamente más de siete mil millones de personas desechan de sus hogares convirtiendo al planeta entero en un inmenso vertedero de basura imposible de procesar de forma natural. El planeta intenta aislar estos desechos de alguna forma, ya existen inmensas islas de basura flotando en los océanos y todas juntas formarían un nuevo continente, pero más de ese intento de reutilizar la basura de alguna forma, aunque sea en “islas artificiales”, la tierra no puede hacer y la basura se sigue acumulando en el continente y en los mares como una imparable plaga bíblica del despiadado y cruel dios jehova.

Pese a todo, la basura finalmente no es un problema para Gea, pues podría liberarse de ella en un instante, pero esa acción sería catastrófica para la vida toda del planeta, porque también sucumbiría gran parte de ella en el proceso de limpieza y sanación. Kumar prefiere seguir sucio que eliminar el 90% de la vida que alberga, pues sus tiempos no son nuestros tiempos y puede esperar. Pero hay otra basura mucho peor que la física, y es la basura mental, aquella que nos envenena diariamente con infinidad de pensamientos que no son nuestros y que consumimos como sabrosas golosinas, golosinas producidas por un ego ignorante e insaciable que, como la gula del Dante, nunca deja de producir y consumir basura mental.

Tanto la basura física como la mental no se compara con la peor de todas las basuras, una basura que no solo contamina, sino que enferma y mata el alma de aquellos que la consumen, la basura psíquica de los demonios judíos sionistas. Hoy veremos cómo se produce y como se consume y contamina nuestra alma hasta pudrirla de tal forma, que los siete cuerpos se disocian convirtiendo a la UdC en un programa de relleno más.

Para comprender esto primero debemos comprender que es verdaderamente la “psiquis” de la que hablé en el artículo ENMEN. Podríamos definir a la psiquis como el campo mórfico del alma, o mejor aún, como la “consciencia” del alma pues aparte de ser un cuerpo de enlace, el alma también es un elemento de unión de los siete cuerpos del hombre reconociendo a estos como parte de un todo. El campo mórfico del alma abarca a todos los cuerpos y la psiquis unifica sus mentales. Por eso el envenenamiento mental se produce por la psiquis y no directamente por la mente, pues la psiquis abarca las mentes de los siete cuerpos en su totalidad. Si bien es un tema complejo comprender como funciona todo esto, intentaremos explicar lo básico para que vean con lo que nos enfrentamos.

Los demonios judíos sionistas tienen muy claro cómo funciona la psiquis humana y como producir basura “apetecible” que consumamos voluntariamente hasta que el alma se pudra y disuelva. Para ello utilizan una serie de herramientas, hoy veremos tres de las más potentes por su poder de contaminación. Estas son: la pornografía en general, la violencia en todas sus formas y las adicciones físicas y emocionales. Todas estas herramientas son “adictivas” por lo tanto cuando se empiezan a consumir es muy difícil dejar de hacerlo. Si observan, las tres están íntimamente relacionadas, pues la pornografía, la violencia y las adicciones forman una triada que, por lo general cuando la psiquis ya está infectada con esta basura, es inseparable. Donde hay adicción, hay violencia y pornografía. Donde hay violencia, hay pornografía y adicciones, y donde hay pornografía hay adicciones y violencia. 

Ninguna de estas herramientas produce basura, sino que “inducen” a producirla. La psiquis se encarga de desechar todo el material artificial del consumo de estas adicciones. La pornografía produce cantidades descomunales de fantasías y deseos, la violencia, toneladas de morbo y sus derivados, y las adicciones, ríos de bajas emociones enquistadas en los centros de control. Esta cantidad de basura cubre de a poco toda el alma no dejando lugar para nada más. El alma se ensombrece y poco a poco se marchita hasta pudrirse, entonces los siete cuerpos se separan, la mente se fragmenta, la conexión con la consciencia artificial se interrumpe y la UdC queda funcionando como un programa de relleno, una sombra o un oscuro sin consciencia alguna. Son autómatas que solo desean consumir y producir más y más basura psíquica.

Esta basura psíquica ensucia también el mental, el etérico y el emocional inferior, contaminando los espacios matriciales con "gups", una especie de “gusanos” que perforan la psiquis dejando huecos mentales, etérico y emocionales. Cuando la psiquis está totalmente perforada como un hueso con osteoporosis, pierde resistencia y ante la más leve presión se rompe y el individuo queda a la merced de la manipulación, el hipnotismo y la voluntad de los demonios y su basura judía. Hasta aquí el relato. Si profundizan en lo dicho, descubrirán cuanta basura cubre su existencia, y tal vez, solo tal vez, logren purificar el templo y ganar la guerra. 


Sektorl

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