domingo, 16 de octubre de 2016

A SOLAS CON…

Llegué temprano, quería poder familiarizarme con el lugar antes del encuentro. Me sorprendió el poder de la imaginación, pues todo era más sencillo de lo que imaginaba, quizás influenciado por Hollywood o por mi propia fantasía. El cuarto era grande pero sumamente sencillo. Paredes de piedra, típico de una construcción tan antigua como Wewelsburg, un ventanal de unos cuatro metros de alto por tres de ancho, con cortinas rojas, y a cada lado del mismo una larga bandera del partido nacional socialista, roja negra y blanca colgaba hasta el piso. Una gran mesa de aproximadamente cinco metros de largo, de sólida y trabajada madera se encontraba en el centro de la sala, a sus flancos varias pinturas de las que se destacaba una del sol negro, no pude apreciar su autor así que en mi universo se la atribuí a él. Lo más sorprendente de todo, era un retrato debajo de una bandera desconocida de un país que ignoraba, pero que rápidamente asocié al Tibet, por la foto que se encontraba bajo ella, pues se trataba del retrato del 14º Dalai Lama, Tenzin Gyatso, de unos cinco o seis años de edad, retrato que sólo reconocí por lo que decía al pie del mismo: “Lhamo Dondhup, proclamado encarnación tulku del decimotercer dalái lama” 

Sobre la mesa de robusta madera oscura, quizás de ébano, aunque realmente lo desconozco por mi falta de experiencia en maderas, se encontraba desplegada a modo de carpetilla o mantel central, la misma bandera del partido nacional socialista, roja con la esvástica central en un círculo blanco, la escultura en bronce de un águila sosteniendo el símbolo del origen, coronaba el centro de la mesa como único testigo del encuentro que pronto sucedería. Doce sillas circundaban sus flancos derecho e izquierdo, seis de cada lado, más una en la cabecera a modo de sol central, todas labradas con el símbolo del origen en sus respaldos, menos la de la cabecera que tenía un sol negro con el símbolo del origen en su interior. Por ninguna parte observé un retrato del Führer, eso me sorprendió, pero me agradó, pues denotaba cierta humildad por parte del mismo. Me encontraba en ese momento observando en detalle el retrato del Dalai Lama, cuando la puerta de doble hoja que daba entrada a la sala se abrió de par en par, y dos oficiales de la SS ingresaron a la habitación parándose a ambos lados de la puerta en posición firme y con la mano derecha y el puño cerrado sobre el corazón. Tras ellos ingreso Adolf Hitler, y aunque su presencia indudablemente transmitía respeto y autoridad, su postura era relajada, humilde y diáfana. Me sorprendió que era más bajo de lo que imaginaba, poco más de 1,70, diría que 1,75 a lo sumo. Con una sonrisa en el rostro me saludó con la típica y distendida seña, levantando la mano derecha con la palma extendida sobre su hombro. Respondí a su saludo con la misma seña pero con el brazo extendido al estilo romano, y con una leve inclinación de cabeza, respetando y aceptando su jerarquía por sobre la mía, en ese momento observé y me percaté que yo estaba vestido también con ropa de oficial, se acerca y me extiende la mano saludándome, ahora con un fuerte apretón de manos, su firmeza al saludar atestiguaba su honestidad y sinceridad. Mientras me saludaba mirándome a los ojos, con la otra mano, la izquierda, me señala la silla indicándome que me siente a su lado, a la derecha de la cabecera donde él se encontraba. Observé en su mano izquierda un anillo muy peculiar, pues el símbolo del origen tenía cuatro puntos como la cruz tibetana. Mientras me siento a su lado, los dos oficiales SS se retiran cerrando la puerta tras su paso. 

Mi corazón latía muy fuerte, sabía que disponía de muy poco tiempo, pues el portal se cerraría en unos cuantos minutos y tenía tanto que charlar, tantas cosas que preguntar, tantas cosas que agradecer, que no me alcanzaría el tiempo para todo, así que opté por lo más práctico, dejar que él hablara y dijera lo que quería o necesitaba decir, así que así se lo hice saber. Escuchó en silencio mi pedido y con esa sonrisa fresca y diáfana, en perfecto alemán dijo:

A.H: _Han pasado muchos años, han recorrido mucho camino, y aún les queda mucho más por recorrer. Lo que he iniciado en este tiempo perdurará y marcará el camino de aquellos que buscan la verdad que finalmente encontrarán, y aunque sé que yo no lo veré, sabré que generaciones futuras finalmente conocerán el engaño y retornarán a nuestro origen Hiperbóreo, de una Humanidad real, donde el Super Hombre sea su custodio. El actual sistema, que es el mismo que el de su tiempo, será vencido por la consciencia, la misma consciencia que venció en su momento al oscurantismo dando paso a las luces del espíritu, vencerá también al sistema de los demonios que nos someten. El 90 % de lo que se cuenta en su tiempo de mi persona y de lo sucedido, es falso, pero era necesario que así sea, porque cuando la verdad salga a la luz, la caída del sistema será total e irrecuperable, porque al descubrir la gran mentira y manipulación a la que estuvieron sometidos durante tanto tiempo, nadie podrá perdonar la traición y la Humanidad renacerá como el ave fénix de entre las cenizas de su propio sufrimiento.

Nada se logra sin unión, nada se consigue sin voluntad y coherencia, y sobre todo nada se construye sin un espíritu colectivo formado por la sumatoria de las partes que forman al todo, porque este espíritu colectivo es el Vril que alimenta las ideas para que éstas se manifiesten. La sumatoria de las partes hacen al todo, nunca es al revés, esto quiere decir que los conjuntos de particularidades (sujetos) dan forma a la generalidad (objeto), y su espíritu colectivo entrega la energía para proyectar un propósito. Desde la individualidad nada se logra, porque terminan siendo particularidades inconexas, pues cada individualidad aboga por su propia generalidad, siendo un conjunto de particularidades sin rumbo alguno por falta de espíritu colectivo que las amalgame. Al contrario, cuando hay “unión” hay espíritu colectivo y se logra mucho en poco tiempo. El Vril del espíritu colectivo de una idea es el motor de la voluntad. Sin el pueblo alemán que me aportara su espíritu colectivo, yo no hubiera salido de los mitines políticos, no me recordarían como una particularidad, sino como una generalidad y la historia hubiera sido otra.

Construimos algo grande, algo muy grande, construimos Humanidad, pero nos traicionaron aquellos más cercanos, nuestros aliados resultaron ser nuestros peores enemigos y lograron su cometido de someter nuevamente al espíritu a los deseos del demonio sionista contra el que hemos luchado. El pueblo alemán fue por un corto tiempo lo que verdaderamente somos, lo que debemos ser por derecho de vida, fuimos Humanos verdaderos, libres y justos con nosotros mismos y los demás, existiendo en Humanidad, cooperación y armonía con la creación y el prójimo. Como el águila volamos sobre… 

Comencé a sentir el silbido característico, el portal se abría nuevamente y me arrastraría a mi presente en cualquier momento. Tenía que apresurarme, así que muy a mi pesar y rompiendo toda regla, lo interrumpí en su discurso y le dije:

MdG: _Disculpe por esta interrupción mi Führer. No sé si volveremos a encontrarnos en alguna otra oportunidad, pero debo decirle antes de regresar, que ha sido en más de una ocasión mi inspiración y ejemplo de una verdadera Humanidad, cuya coherencia e impecabilidad, aún en momentos de guerra, dolor y muerte, han demostrado que su intención y propósito fueron nobles, y sus actos fueron por y para el prójimo. Sólo quiero agradecerle en mi nombre y en el de muchos otros, su sacrificio y dedicación para con el propósito, y decirle que su trabajo no fue en vano, lo lograremos y nos reuniremos nuevamente en casa.

Adolf Hitler sonrió y mientras se levantaba de su silla me dijo:

A.H: _Así es estimado camarada, nos volveremos a ver, porque la vida es eterna, y aunque la existencia sea perecedera, ésta une los propósitos para que las misiones se lleven a cabo y los designios de la creación finalmente se cumplan. 

Mientras extendía su mano para saludarme, todo se volvió blanco y algo me jaló arrastrándome nuevamente hacia el presente. En el espejo vi mi imagen reflejada, de mis ojos brotaban lágrimas y un sollozo de agradecimiento y añoranza rompió el silencio. No pude contener el llanto, había estado a solas con...Adoft Hitler!!. 


卐Nmcncndlqdiycaum卐

BONUS TRACK
Inspirado por el comentario de Tridiamante, he confeccionado este video sobre las facultades artisticas de Adolf Hitler. Si bien no es la totalidad de su obra, pues es mucho más extensa, cumple su cometido de conocer que Adolf Hitler no era ningún "artista mediocre" como nos hicieron creer, y que la Humanidad estaba expresada en su Ser, pues el Arte solo puede manifestarse desde el espíritu de un verdadero Humano. 



Sektorl

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