martes, 12 de julio de 2016

SELECCIONES


LA HISTORIA MÁS BONITA DEL MUNDO

Mientras miro sus pequeños y brillantes ojos, comprendo que valió totalmente la pena.  Observar su hermosa e inocente sonrisa, verlo jugar, experimentar, disfrutar, VIVIR. Si, VIVIR, en un mundo limpio, renovado, lleno de AMOR, de Hermandad, de Luz. Un mundo que por tantos siglos sólo existió en los sueños de los locos. Un mundo que millones imaginamos y por el que millones luchamos. Un mundo que resurgió prácticamente de las cenizas.

Ahora lo observo venir hacia mí, con esa risa de quien trama algo y no puede ocultarlo. Se sienta en mi regazo, me abraza y me da un beso. Instantes después, se pone de pie y sale a jugar a su lugar preferido, bajo la sombre del viejo castaño que está en el jardín. Yo también me pongo de pie y me quedo mirándolo unos segundos. Sin poder controlarlo, mis lágrimas comienzan a rodar. Comienzo a recordar todo lo que tuvimos que pasar, los obstáculos que parecían imposibles de superar, las dudas que parecían imposibles de aclarar, las mentiras que lucían imposibles de revelar.

Pero lo logramos. Nos convencimos de que para hacer posible lo imposible solo se necesitaba Voluntad, y entonces ocurrió. Las dudas dieron paso a las certezas que dictaba el corazón, las mentiras sucumbieron ante la Verdad del espíritu, y la noche, que parecía eterna, dio paso al más bello amanecer que se recuerde.

Luchamos contra un enemigo más fuerte, más preparado y mejor organizado. Luchamos tanto que nuestras fuerzas comenzaban a flaquear y la Victoria parecía lejana, inalcanzable. Pero no nos rendimos, o al menos no todos. Muchos encontramos un ideal al cual aferrarnos, un motivo por el cual seguir enfrentando a los demonios que por eones nos sometieron y nos llenaron de dolor y de desdicha. Unos peleábamos para no perder a nuestros seres amados. Otros peleaban porque ya habían perdido a alguno.

En ese momento ya no había razas, nacionalidades, clases sociales, ideologías ni religiones. Sólo había Humanos, hijos de Gea luchando por su bella madre, defendiéndola y defendiéndose, exigiendo lo que era suyo pero que les había sido negado: VIVIR CON LIBERTAD.

Parecía que no lo lograríamos, que éramos tan pocos y ellos eran tantos, que estábamos solos ante la oscura realidad. Pero no era así. Pedimos ayuda y la recibimos. Vino de muchas partes y de muy diversas maneras. Vino de nuestro padre, de nuestros Hermanos, de nuestros creadores y, principalmente, de nuestra partícula pura, inocente y traslucida.

Y entonces, ocurrió. Se manifestó lo no manifestado pero ya creado. Ese bendito Futuro que ya existía y que solo esperaba por nosotros. Después, 49 horas bastaron para que la Luz del Padre inundara todos los rincones de esta nueva Tierra, donde el hambre, el dolor, la guerra, la esclavitud y tantas otras cosas malas ya no tienen cabida, pues ahora el AMOR y la Consideración han llenado nuestros corazones. Uno sólo puede dar aquello que tiene, y yo, sólo tengo AMOR.

Mientras seco mis lágrimas, escucho sus pasitos. Comienza a atardecer y seguramente viene a pedirme que le cuente una Historia antes de dormir. Bien, creo que es tiempo de que conozca La Historia más Bonita del Mundo, esa que comenzó cuando un pequeño Ser recostado bajo la sombra de un castaño, se preguntaba si aquello que estaba viviendo con tanta intensidad… era REAL.



Sektorl

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