miércoles, 11 de mayo de 2016

Rasgando la realidad 3x03 - El quinto elemento

El quinto elemento

Todo en el Universo es energía, y la luz, el quinto elemento, fue la primera voluntad del Creador (o “Do”, como nos gusta llamarlo), necesaria para que se desplace la octava (o verbo) de creación, la luz es la energía misma, el espíritu de Dios en la materia, el ladrillo de todos los elementos que forman la realidad.

La luz, la materia original no calificada y primitiva donde se desarrollan los otros cuatro, es el primer elemento creado por el “Do”. Para la física tridimensional, siempre fue un misterio, tanto su composición como su propagación aún en el más absoluto vacío. Ondas, corpúsculos, fotones, fueron algunos de los intentos para explicar su naturaleza, en ella se guarda toda la gama de colores, frecuencias, energías y sonidos conocidos y no conocidos, y su comportamiento y características son tan misteriosas como sorprendentes.

Toda materia posee luz, porque de luz está hecha. Tierra, agua, fuego y aire son consecuencia de distintas densidades de luz manifestándose. Dicen que cuando una persona es dichosa o está sumamente feliz, brilla, y literalmente brilla, porque su vibración molecular aumenta, su estado material se sutiliza y su composición física se acerca al estado primogénito de luz. Usted no ve el resplandor por su limitado grado de percepción visual, entre 400 y 780 nanómetros, pero puede captar la vibración que esto produce. Su centro espiritual procesa la energía de la luz, que luego es tomada por el centro emocional y convertida en un sentimiento, que el centro intelectual decodifica en una sensación comprensible para el ego. Qué linda o lindo está!! Tiene ese brillo interior…

Cuántas veces le habrá sucedido que por un acontecimiento sumamente agradable para usted, por unos instantes todo lo de su alrededor tiene un brillo diferente, como si los colores fueran más intensos acorde a sus sentimientos… si pudiera mantener ese estado todo cambiaría, eso es transmutación de la materia, usted tiene en su interior la piedra filosofal para convertir el plomo en oro, el quinto elemento, la luz interior, el amor por el cual llegar al “ser” y liberarlo de su prisión.

En la dimensión tridimensional de la realidad subjetiva, la luz es usada para modificar la realidad por aquellos que conocen como hacerlo. La luz no es lo que usted ve como luz, la luz es lo que usted no ve.

En Juan 1:1-5, podemos leer:

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Él era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Ocultas en estas palabras de la Biblia como también de otros textos sagrados, está el secreto de la creación de la materia. El verbo (que serían las octavas o procesos energéticos por los que se proyecta la Creación) y la luz (que sería el espíritu del Creador). El sonido (frecuencia) y la onda (longitud), todo resumido en una partícula de la cual nada se sabe a ciencia cierta: la luz. Trataremos de dilucidar sus secretos para comprender cómo y porqué es el estado primordial de la creación de la materia y de nuestro ser, y cómo utilizarla para nuestro despertar de consciencia.

En la teoría ondulatoria desarrollada por Christiaan Huygens, la luz se comporta como una onda con sus respectivas características electromagnéticas (Amplitud, Periodo, Frecuencia, Longitud, Velocidad) abarcando todo el espectro electromagnético desde el ultravioleta al infrarrojo, desde los rayos cósmicos a la frecuencias extremadamente bajas. En la teoría corpuscular, la luz se comporta como una partícula sin carga y sin masa, capaz de portar todas las formas de radiación electromagnética en ella, e interactuar con la materia, llamada fotón. Actualmente la física considera que “la dualidad onda-partícula es un concepto de la mecánica cuántica, según el cual no hay diferencias fundamentales entre partículas y ondas: las partículas pueden comportarse como ondas y viceversa”. (Stephen Hawking, 2001).

Entonces, ¿Cuál es la causa de esta dualidad? La respuesta es la naturaleza cuántica de la luz, y cuando hablo de cuántica hablo de fuera de nuestro espacio tridimensional.

La luz conocida y estudiada es el reflejo o sombra de la luz real, la luz del “Do”. Imagínese un cuerpo tridimensional, más precisamente un cilindro, su sombra, según la cara que se ilumine, será un círculo o un cuadrado u otra figura diferente, si usted no ve el cuerpo, puede suponer que es una esfera o un cubo, y sin embargo no es ninguno de los dos. La luz es igual a este ejemplo, lo que vemos y estudiamos no es en realidad el cuerpo, sino el reflejo o sombra del mismo. Por eso la dualidad onda-partícula, y por eso el misterio de su propagación en el vacío y su supuesta velocidad, que la materia no puede superar según la física tradicional. Esto es así porque usted no puede alcanzar o superar su sombra, si la tiene delante suyo, a no ser que cambie de dirección. La teletransportación, los viajes en el tiempo y la creación de la realidad subjetiva, se basan en este principio, donde se “modifica” la dirección del espacio para “burlar” la “sombra de la luz”.

Al principio del reportaje hago alusión a la luz como vía por donde se propagan las octavas, pero ¿por dónde se propaga la luz? Y aquí está lo maravilloso de la creación, la sublime sabiduría del “Do”; porque la luz se propaga por la consciencia del “ser”, la vida consciente en el universo. Vida consciente para la propagación de la luz que transporte las octavas que crean la realidad, o sea, que el ser Humano Consciente, sería el responsable de la propagación de la luz del “Do” en el Universo.

El quinto elemento, la luz, es el primer elemento de la voluntad del “Do”, oculto en su propio resplandor, responsable de la vida, y el medio por el cual se manifiesta la Creación. Es tan poderosa su energía que es usada para manipular la realidad al darle un falso resplandor a las cosas materiales, personas e instituciones, hasta llegar a encandilar, y lograr que las unidades de carbono, vuelen como hipnotizados insectos hacia su destrucción. Pero también tiene el poder de transmutar la materia, de convertir cualquier metal en oro, cualquier ego oscuro en “ser” luminoso, cualquier unidad de carbono en un Humano, libre, verdadero y justo con él y con el prójimo, y llevando consigo al planeta entero a una nueva dimensión, donde la luz no sea sólo el quinto elemento, sino también el primer y más importante sentimiento que albergue en su interior, Luz, amor y paz.

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