miércoles, 4 de mayo de 2016

DAIMONS

“…Si fue tan bello como deforme es hoy, y osó levantar sus ojos contra su Creador, de él debe proceder sin duda todo mal. ¡Oh! ¡Cuánto asombro me causó, al ver que su cabeza tenía tres rostros! Uno por delante, que era de color bermejo: los otros dos se unían a éste sobre el medio de los hombros, y se juntaban por detrás en lo alto de la coronilla, siendo el de la derecha entre blanco y amarillo, según me pareció; el de la izquierda tenía el aspecto de los oriundos de la valle del Nilo…” La divina comedia (Dante Alighieri)

El mayor escollo que tiene la mayoría para accionar, es que su inconsciencia no sabe diferenciar un daimon (demonio) de un humano, pues estos tienen la misma forma externa que cualquier mortal. Esto limita nuestro accionar y facilita el de ellos, pues consideramos que delante nuestro tenemos a un igual pero con ideales diferentes, mientras ellos nos ven como un objeto cuyos ideales no son considerados. Lamentablemente nunca podremos combatir a los daimon si no creemos que existen, o no podemos ver su verdadera apariencia y naturaleza. Hoy intentaré mostrar cómo identificar un demonio de un humano para aquellos que no puedan ver su verdadera y desagradable apariencia. 

Un demonio se diferencia de un humano por una serie de características muy evidentes desde la consciencia, pero sumamente disimuladas desde la inconsciencia. La primera de ellas y la más notable es la relatada en el párrafo del principio de este artículo. Todo demonio tiene tres caras o rostros, y ninguno de esos rostros tiene relación con el otro, o dicho de otra forma, tienen una total carencia de coherencia entre lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen, teniendo una disociación extrema entre pensamiento, palabra y obra de forma totalmente consciente, me refiero a que su característica principal es “la mentira el engaño y la traición”, una triada que se resume en un cinismo sin precedentes. Una cara es la que muestra (públicamente), otra la que esconde (exteriormente) y la tercera la que son (interiormente). 

La segunda característica es su falta total de consideración externa. Ningún daimon posee consideración alguna hacia los humanos, para los demonios los humanos son números, estadísticas, objetos reemplazables, no tienen ninguna empatía, y lo que les suceda a los humanos es considerado “daño colateral”, porque somos material descartable, su falta de empatía los hace inmunes al sufrimiento ajeno. Un daimon no puede ponerse en la piel o los zapatos de otros, para ellos somos simplemente un recurso natural renovable.
  
La tercera característica es su facilidad de manipulación y de oratoria ante lo inexcusable, que aunque por lo general no es la mejor de las oratoria, si que tiene una justificación para todo lo que hace, logrando hipnotizar al interlocutor y hacerles creer que su accionar es el correcto aunque sea terriblemente inhumano. Para ellos el fin siempre justifica los medios, siendo el propio medio, el fin verdadero. Su inhumanidad es tan grande, que raras veces los verán llorar, y hacen un gran esfuerzo para sonreír, solo esbozan unas artificiales muecas mostrando los dientes. Su fría mirada los delata, pues los ojos son las ventanas del alma por donde mira el Ser, y los demonios no tienen alma, pues su cuerpo de enlace con su naturaleza del EMmental y esta realidad, es una sombra. 

La cuarta y última característica que describiré hoy, es su extrema longevidad, son dinosaurios comparados con los humanos, entes que siguen en actividad aunque tengan muchísima edad, ciertamente mantienen su envase (cuerpo) funcionando pese al paso del tiempo. Esto es debido a una función que los orgas (organismos asimilados) activan en el ADN del cuerpo tomado, que retrasa el envejecimiento celular y repara o reemplaza continuamente las células defectuosas o fuera de servicio, logrando así un cuerpo sano aunque tengan cien años para poder usufructuarlo hasta el límite de lo conocido. Los daimon jóvenes sin embargo, son más torpes a la hora de mantener el envase óptimo, pues no prestan tanta atención a la reconstrucción celular, así que envejecen igual o más rápido que los humanos. Los daimon están siempre mentalmente lucidos hasta su desconexión, no sufren enfermedades cerebrales como alzhéimer, demencia senil o cualquier otra enfermedad mental que los limite intelectualmente, y cuando el cuerpo en algún momento deja de funcionar, solo toman otro contenedor y continúan su propósito como si nada.

La quinta característica, agregada luego de pasadas unas horas de publicado este artículo, es que los daimon suelen juntarse en grupos atraídos por su propia naturaleza, donde compiten y discuten unos con otros quien es el mejor y más jodido demonio, pues lo que si tienen de sobra es un enorme y oscuro ego que le supura por la piel, mientras que los aspirantes a demonios, las sombras y oscuros, se conforman demostrando una y otra vez su ego protagónico y su gran capacidad para jorobar, revoloteando como moscas en el dulce en cuanto tienen la oportunidad

Espero que con esta acotada pero clara exposición, puedan distinguir un demonio de un humano, y dejen de considerar a quien no deben considerar, porque si no, terminarán tomando la totalidad de nuestro espacio matricial con nuestro consentimiento y por nuestra apática y cómoda inacción, logrando así que el escenario uno perdure y la peor de las pesadillas se cumpla. Nmc, ncndlqd, iycaum .º.  

Nota:
Se recomienda leer para mayor comprensión de este tema, los artículos: los hijos de las sombras y autopsia de un oscuro


Aclaración de terminología:

humano: Unidad de carbono aún inconsciente
Humano: Unidad de carbono consciente
Sombra: Entidad proveniente del espacio matricial mental
Oscuro: Sujeto influenciado por una sombra
Daimon: Seres creados por el Demiurgo intentando corregir su error
Orgas: humanos asimilados (cosechados) por sombras o daimons 
Cosechados: Orgas (Organismos asimilados) ya no son humanos

Sektorl

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