miércoles, 23 de septiembre de 2015

SUPRAMENTAL

Antes que nada, se recomienda volver a leer los siguientes artículos, en especial Octava Coelum, donde se toca el tema del supraconsciente. No sigan adelante sin completar esta recomendación, pues no decodificarán nada de lo que exponga y solo interpretarán lo que su inconsciente quiera interpretar.

Primero debemos tener clara la diferencia entre mente y esfera mental, si bien ya hablé de cada una de ellas en artículos anteriores, quisiera hacer hincapié en este punto, pues tendemos a confundir ambas o hablar como si fueran lo mismo cuando no lo son. La mente es energía inteligente y ordenada que se encuentra en un rango cuántico indetectable fuera de su propio entorno, como si fuera la información en la nube de Internet. Las esferas mentales son parte de nuestro avatar y son usadas como grabadoras/reproductoras de información, haciendo que la mente forme parte de nosotros, transformando una generalidad común a todos, en una particularidad que es “nuestra propia mente” formada por la información recuperada por las esferas mentales y la producida por nuestra propia experiencia (interacción) con esta realidad y el EM mental.

Supramental significa sobre (encima) del mental (mente) ¿Qué quiero decir por encima de la mente? ¿Qué puede haber encima de la mente o más allá de ella? ¿Cuál es el límite de la mente? ¿Dónde termina la mente? cientos de preguntas surgirán de este nuevo concepto, preguntas con respuesta, respuestas que se irán respondiendo a medida que podamos expandir nuestra esfera comprendiendo conceptos abstractos de un EM diferente al 4x4, el espacio matricial del supramental o EM metamental 

Comencemos analizando el EMmm. Según la RAE “meta” significa:
I. Cambio, mutación: metamorfosis. 
II. Más allá de: metafísica. 
III. Después, posterior: metafase 
También puede significar “que trasciende”, “que abarca”, en términos como "metalenguaje", significa que el concepto que designa el sustantivo recae sobre sí mismo, en este caso, hablaríamos de un lenguaje que reflexiona sobre el lenguaje mismo…
Por lo tanto podemos definir a metamental como: “el espacio matricial que trasciende al mental mutando la mente en algo diferente más allá de lo conocido”. Tomando esta definición como valedera, nos quedaría saber en qué muta la mente. Dijimos que la mente es energía inteligente y ordenada que se encuentra en un rango cuántico indetectable fuera de su propio entorno, entonces la mutación debe ser sobre esa energía inteligente y ordenada que la forma, convirtiendo esa energía en otra cosa, o mejor dicho, en otra forma de esa energía, donde cubra las características necesarias para que el EMm, se transforme en un EMmm.

Como relaté en el artículo correspondiente, el EM mental se encuentra en el substrato “e”, no es una dimensión propiamente dicha, sino un estado energético entre espacios matriciales, como una capa aislante entre dos elementos de una batería, pero el EMmm si es una dimensión propiamente dicha, pues es la dimensión donde se encuentran las ideas del diseño de las formas, y aquí comienza lo verdaderamente complicado de explicar y comprender. ¿Qué es una forma? En nuestra acotada comprensión una forma se limita a lo geométrico de la materia, aquellas formas geométricas que constituyen el escenario de la realidad, pero como la realidad subjetiva no es totalmente real, sino un reflejo proyectado por nosotros, las formas que conocemos no son la totalidad, sino una parte de las verdaderas formas, que son las formas superlativas de la creación, las ideas del diseño completo de la realidad general.


En Génesis 64 hablé sobre la Omnipresencia cúbica (OmC). Esta OmC está formada por una serie de “supra-paradigmas” o “modelos de diseño” que engloban la totalidad de un sistema específico dentro de un sector acotado de la creación. En este caso nuestra OmC está regida por el Cubo de Saturno, uno de los dos planetas regentes del sistema solar, el otro regente es Júpiter, y también dispone de una parte importante del diseño, pues es el encargado de contener o resguardar “las ideas del modelo de diseño”. La combinación de las ideas y del modelo, da como resultado el diseño completo de las formas donde el espacio matricial que trasciende al mental muta la mente en algo diferente más allá de lo conocido, donde ésta se transforma en formas. Comprendido esto, entonces podemos asegurar que la energía muta en formas, percibiéndose así la mente como materia y logrando trascender cualquier estado limitante de la misma mente. Júpiter tiene a diferencia de Saturno, Omnisciencia cúbica (OmcC) formada por clúster de ideas conscientes, y Saturno tiene Omnipresencia cúbica (OmC) formada por clúster de información consciente. La combinación de OmcC y OmC da como resultado las formas de los campos mórficos del sistema y éstos las formas físicas conocidas.

El límite de nuestra comprensión actual es el límite de nuestra mente, que es el supraconsciente, donde nos conectamos con los Mundos Superiores, más allá de éste no podemos llegar en nuestro actual estado de expansión de consciencia, pues no podríamos volver y entraríamos en el limbo. La única manera de superar ese límite sin riesgo y volver para poder contarlo, es expandiendo el supramental, pero eso es otra historia para otro momento, cuando por lo menos, manejemos el supraconsciente medianamente, cosa que muy pocos hacen, pues la mayoría apenas puede manejar esporádicamente su propio consciente. Nmc, ncndlqd, iycaum .º.   


Sektorl

sábado, 19 de septiembre de 2015

SOLTAR

Érase una vez, dos monjes zen que caminaban por el bosque de regreso a su monasterio. En su camino debían de cruzar un río, en el que se encontraron llorando una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

EL OLVIDO

En un monasterio budista dos discípulos destacaban particularmente por su brillante inteligencia, si bien eran muy diferentes el uno del otro.

El primero solía pedir al abad que le dejara salir del monasterio para ver el mundo y en él poder poner en práctica su zen. El otro se contentaba con la vida monástica y, aunque le hubiera gustado ver el mundo, esto no le creaba ningún afán en absoluto. 

El abad, que nunca había accedido a los pedidos del primer monje, pensó un día que tal vez los tiempos eran maduros para que los jóvenes monjes fueran puestos a prueba. Les convocó, anunciándoles que había llegado el momento de que se fueran por el mundo durante todo un año. El primer monje exultaba. Dejaron el templo el día siguiente al amanecer. 

El año transcurrió rápido y los dos monjes regresaban al monasterio con muchas experiencias para contar. El abad quiso verles para conocer lo que ese año había supuesto para ellos y qué habían descubierto durante su estancia en el mundo laico. 

El primer monje, el que quería conocer el mundo material, dijo que la sociedad está llena de distracciones y tentaciones, y que es imposible meditar ahí fuera. Para practicar el zen no existe mejor lugar que el monasterio. 

El otro, por el contrario, dijo que salvo algunos aspectos superficiales no encontró gran diferencia a la hora de meditar y practicar el zen en el mundo exterior. Por tanto, a su parecer, quedarse en el templo o vivir en sociedad, le resultaba igual. 

Tras haber escuchado ambos relatos, el abad les dio a conocer su decisión: al segundo monje le concedió la autorización para que se fuera. Al primero le dijo: "será mejor que tú te quedes aquí, todavía no estás preparado".

Como en este cuento Zen, algunos creen estar preparados para enfrentar ciertas cosas, manejar energías, decodificar información y señales, y hasta otorgarse cierta jerarquía que no les corresponde, creyéndose preparados para manejar los acontecimientos sin que estos les afecten. Otros en cambio, desde la humildad y consideración, en silencio y con respeto, saben que todo llega naturalmente cuando tiene que llegar, y que un maestro nunca dejará de ser alumno porque no olvida cómo y porqué llegó a maestro. No olvida el camino recorrido, sus comienzos y a sus maestros que lo iniciaron en ese camino. El respeto a esos maestros, situaciones y acontecimientos que fueron guiando sus pasos, será el respeto que se tendrá así mismo y la vara con la que medirá sus acciones.

Tendemos al olvido, a olvidar qué y quienes colaboraron para que seamos lo que somos, olvidamos que algún día fuimos neófitos en las artes que ahora manejamos, olvidamos que alguien en algún momento nos instruyó, guió y enseñó a manejarlas, olvidamos que seguimos siendo alumnos y de la noche a la mañana nos creemos maestros capaces de enfrentar y manejar lo mismo que nuestros instructores olvidando de que por algo son nuestros instructores. Cuando esto sucede, el aprendizaje se detiene, pues la arrogancia asoma y ataja a la humildad en la puerta del corazón. Aún ahora, sigo respetando a mis guías y maestros, sabiendo que me falta mucho camino para llegar a ser lo que ellos son, pues me llevan existencias de aprendizaje y entrenamiento en esta y otras realidades. Pretender ponerme a la altura de ellos, o discutir sus acciones o decisiones, sería una falta de respeto y consideración, desmereciendo lo que son ellos y lo que soy yo, pero, si el olvido me nublara el corazón, seguramente que ahora estaría sobre ellos creyendo que el alumno igualó y superó al maestro, cuando sólo lo midió con la misma vara que se midió, con la vara del olvido, la soberbia y el error. 
  
Nuestros maestros siempre serán nuestros maestros, con el tiempo pueden convertirse en queridos amigos, compañeros o hermanos, pero siempre serán nuestros maestros, así como nuestros padres siempre serán nuestros padres pese a que tengamos muchos años y nos veamos iguales a ellos. Nunca debemos olvidar los acontecimientos del camino recorrido, y menos aún el camino que nos queda por recorrer, porque si el olvido nos alcanza, borrará los pasos caminados, borrará el camino y borrará al caminante, dejando solo la ilusión de haber llegado sin camino, la ilusión de tener un título de maestría sin maestros, cuando solo somos tristes egos engañados por la soberbia y el olvido. No se olvide, no somos el fin ni la causa en este camino, solo somos los instrumentos de algo mayor, somos los ejecutores de los designios de la existencia, intentando recordar no olvidar.


Sektorl

lunes, 7 de septiembre de 2015

CORRIGIENDO CONCEPTOS (VI)

Cada tanto es necesario aclarar conceptos que por “interpretaciones personales” se van degradando y contaminando hasta convertirse en algo completamente diferente a lo que realmente representan. He visto con la facilidad que estos conceptos se degradan, primero con las interpretaciones y asociaciones de las runas particulares, y luego viendo como la ignorancia hace el resto al seguir ese concepto erróneo por muchos otros que lo asocian a su particular interpretación. Recomiendo la lectura o relectura de todos los artículos “Corrigiendo Conceptos” (CC) anteriores con cierta periodicidad, hasta grabar sus runas y no volver a repetir una y otra vez los mismos errores de interpretación.

Hoy dedicaré totalmente este CC  a un concepto muy utilizado en este espacio, que es el de “volver a casa”, si bien lo utilizo con frecuencia, creo que cada uno lo interpreta diferente. No me gusta utilizar la palabra “muerte”, está asociada al fin de la vida, cosa completamente errónea, ya que la vida no termina.  La muerte es el cierre de una octava corta lenta que es nuestra existencia, por eso me gusta llamar a ese cierre “partida”, lugar de donde se comienza un recorrido, pues es el comienzo de otra octava corta lenta en otro espacio matricial diferente, recorriendo un camino de regreso a casa o camino hacia nuestro hogar de pertenencia. Esto no implica que cuando lleguemos perderemos la individualidad fundiéndonos con el DO o la Fuente, eso también es una ilusión que nos han implantado, pues si bien la proyección se inicia en el DO, y somos parte de él por formar parte de esa proyección, somos “consciencias individuales” que forman la “vida consciente de la creación” (del DO). Todo es consciencia y energía. Es como si fuéramos un compuesto formado por elementos individuales, juntos formamos el compuesto (DO/Padre), pero separados somos el elemento (SER/Hijo). De la misma manera en un estrato inferior, como particularidades también somos un compuesto formado por nuestra proyección individual (Yoes) siendo el Ser el padre y el ego el hijo.

Fundirse con el padre es ser lo que verdaderamente somos, es ser nosotros en su totalidad, pues dejamos de ser Yoes egoicos fragmentados, para convertirnos en Seres únicos fusionados (unificados). La fisión de la personalidad virtual tiende a la inconsciencia, y la fusión a la consciencia, pues al unificar a los hijos (egos), se cristaliza en el padre (Ser) la unificación de Yoes como espíritu en el centro de la esfera de consciencia. Volver a casa es volver a nuestro origen, es volver a ser nosotros, es regresar a ese momento del espacio donde todo estaba unificado y sin fragmentar, pues estaba en estado de vacuidad, donde todas las proyecciones estaban unificadas y por consiguiente éramos “vida consciente de la creación”, elementos individuales pero unidos en una sola intención y propósito, el de existir.

Volver a casa tiene que ver con la pertenencia, con la seguridad del vientre materno, con la paz que nos da finalizar una tarea bien hecha. Volver a casa es rencuentro con hermanos, es descanso con los nuestros, es contar historias pasadas frente al fuego, es escuchar historias pasadas frente a otros, es dar y recibir sin intereses o conveniencias, es AMAR y ser AMADO, es ser verdaderamente Humano. No hace falta partir para volver a casa, sólo hace falta recordar que no somos esos hijos pródigos (egos) que sólo reaccionan o se perdonan a si mismos según su conveniencia, sino que somos la misma vida consciente de la creación que contiene tanto al padre como al hijo, por eso no puede perdonarse el hijo desde el hijo, sino desde el padre. El primer acto consciente del perdón, es donde comenzamos el camino de regreso a casa y no puede ejecutarse desde el hijo (ego) sino desde el padre (Ser).

En el momento de la partida, el padre perdona automáticamente al hijo, pues ya fuera de toda investidura el hijo no tiene razón de ser y solo el padre queda, pues es la esencia misma de la creación, la vida consciente que se proyecta a una nueva octava corta lenta que la acerque más al Padre. Hoy muera como hijo, y renazca como padre, porque no hay mayor alegría que recibirse a sí mismo después de haberse perdido.


Sektorl

miércoles, 2 de septiembre de 2015

EL HIJO PRODIGO

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos. Entonces les dijo esta parábola. Dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde." Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre. Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo."

Muchas Gracias por su aporte